Una plaza cuadriculada

Foto: Gabriela Santamaría
Foto: Gabriela Santamaría

Por: Gabriela Santamaría ana.santamaria@javeriana.edu.co

A cinco cuadras de la gigantesca Central de Abastos de Bogotá se ubica una pequeña plaza de mercado semioculta por la estación de Bomberos y la estación de Policía: la plaza de Kennedy, fundada el 18 de julio de 1971, un año antes que Corabastos, por la EDIS.

Tiene un área de 3.830 metros cuadrados, que aprovecha al máximo, como si fuera un juego de tetris: fue dividida casi con regla y la distribución de los puestos en el rectángulo tiene su lógica. Al fondo de la plaza están las carnicerías; en el centro, las frutas y verduras. En el resto se distribuyen los puestos de artículos de hogar, hierbas, mascotas y florerías. En una esquina hay ‘puestico’ de promoción de lectura: Paradero para Plazas para Libros.

Bajo la protección del altar a la Virgen del Carmen se encuentra la zona de restaurantes en donde todas las mañanas los bomberos y policías desayunan arepa con queso, lo único en la plaza que se podría llamar producto característico.

Don Abraham Quimbayo recibió una distinción por sus 41 años de trabajo en la plaza de Kennedy. “Antes las plazas eran rotativas, los lunes yo tenía un puesto en Ferias o en el 12 de Octubre, los martes en Zipaquirá y así”, y asegura que de esa forma lograba vender más. “El 251 siempre ha sido mi puesto”, afirma, y pese a que manipula todo el día yucas y plátanos, se mantiene limpio y bien puesto.

María Antonia Mendieta, que también está en la plaza desde su fundación, vende artículos para el hogar, y dice que los administradores de la plaza son responsables del bajón de las ventas. “¿Cómo van a entrar los compradores si clausuraron una puerta?”, dice refiriéndose al acceso de la estación de Policía, cerrado por causa de una humedad en el techo. También comenta que la plaza “se ha desocupado, se han ido muchos de nosotros”. 

Aunque la plaza se ve solitaria un domingo, los viejos vendedores siguen en su rutina de cargue y descargue, de conversaciones a grito, de complicidad en las duras y en las maduras…

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