Plaza bonita

Foto: Diana Ravelo
Foto: Diana Ravelo

Por:  Diana Ravelo diani16@hotmail.com

Los colores amarillo, azul y ladrillo de la fachada le dan un toque único a la plaza de Fontibón, reconocida como una de las más bellas y organizadas de la ciudad, y construida por la EDIS en 1968.

“Recuerdo que para el 68 se construyó la planta baja de esta plaza, en la alcaldía del doctor Virgilio Barco”, cuenta Luis Enrique Suárez, un boyacense de cabello canoso y bata blanca, que lleva 47 años trabajando en la venta de frutas.

Nora Ladino representa la tercera generación de su familia que trabaja en el negocio de frutas. “Mi mamá ha trabajado toda la vida acá. Ella cargaba con nosotros para todo lado porque en esa época no existía eso del jardín. Cuando tenía siete años empecé a ayudarle a atender y a empacar. La vida de nosotros fue muy bonita, en medio de mucha comida”, asegura.

Para ella son inolvidables los primeros empaques en guadua para frutas y verduras, conocidos como ´petacas´, pues cuando era una niña les servían de cama a ella y a sus hermanos. Mientras toma un café, Nora recuerda a Fontibón como ese viejo pueblito que, antes de convertirse en localidad, “solo contaba con la plaza; no había ni supermercados, ni ´frúveres´, ni tiendas”.

“La motivación de mi vida es esta plaza y así esté enferma, me vengo a trabajar porque no sirvo para estar acostada en la casa”, dice Gloria Sastoque, que lleva 35 años en su puesto de flores. De sus primeros años en la plaza, Gloria recuerda el gran basurero que había: “El olor era espantoso; y cuando la EDIS dejó esto tirado, entre 10 compañeros cogimos el control y empezamos a cuidar que no se nos metieran los ladrones. Nos dimos cuenta de que eran camionetas de empresas y del aeropuerto las que botaban la basura y acabamos con eso”. 

Tras su reconstrucción en 1997, la plaza de Fontibón quedó organizada de tal forma que en el primer piso está la sección de verduras, carnes, pollos, pescados y tubérculos; en el segundo la de frutas, huevos, plantas, flores, hierbas aromáticas, productos esotéricos y artesanías. Además, cuenta con parqueadero y plazoleta de comidas.

La celebración de la fiesta de la Virgen del Carmen dura hasta tres días. “Las ´alférez´ de la Virgen organizaban una procesión, traían una banda, obras de teatro y nos daban almuerzo a todos”, afirma Luz Marina Laverde, quien vende flores en la plaza hace 39 años. Ella sueña con ser la dueña de la plaza que le dio para tener “una casa, un carro cero kilómetros y viajar”.

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