Las matronas de la plaza

Foto: Catalina Gallego Reyes
Foto: Catalina Gallego Reyes

Por: Catalina Gallego Reyes kata.gr@hotmail.com

En Las Ferias las mujeres mandan la parada. En su mayoría promedian los 60 años de edad y vienen del campo de donde traen frutas, legumbres, tubérculos y hortalizas, pero cada una tiene su cuento. Doña Gloria Parada es una mujer habladora que le encima al cliente una clase de catequesis sin que se lo pida. En cambio su hermana Blanca es reservada, pero con pocas palabras demuestra su conocimiento del mercado.

Entre todas se destaca la pionera Mercedes Patiño viuda de Parra, de 90 años de edad, presente desde la fundación de la plaza de Cisneros —nombre original de Las Ferias—, en 1964. Ella ha sido testigo de las transformaciones del mercado, que en un comienzo abarcaba desde la calle 68 hasta la 75 y estaba conformado por una serie de lotes de particulares que sacaban sus productos a la venta. De lunes a miércoles viaja a su pueblo natal, Tibaná (Boyacá), de donde trae los productos para la venta, sobre todo gallinas y huevos criollos.

La plaza de las Ferias sobresale por su organización. En las entradas de la calle 74 y 75 se encuentran ubicadas las ventas de verduras, frutas y tubérculos; es la parte con mayor tradición y la que ha sufrido menos modificaciones. Hacia el fondo, en el pasillo, se encuentran las carnes y en la sección siguiente están las hierbas. En el segundo piso se venden productos artesanales.

Las vendedoras opinan que cada vez llega menos gente a comprar en las plazas porque tienen cerca de sus casas tiendas de barrio y supermercados o mini mercados de cadena. Pero las plazas mantienen su “gancho” para la clientela: ofrecer productos traídos del campo, a precios económicos y con la posibilidad del regateo y hasta de llevarse una “ñapa”.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

VOLVER