La reina de la plaza

Doña Mercedes es la reina de la plaza de mercado del Restrepo en Bogotá. Su elegancia, cordialidad con los usuarios y carisma con los demás vendedores son razones suficientes para mantener el trono durante más de 50 años.

lareinadelaplaza
Foto: Archivo familiar

Por: Vanessa Morales

Mercedes Velandia viuda de Zamora es conocida en el sector del Restrepo y en las demás plazas de mercado, como “La Reina” pues en noviembre del 2007, fue coronada en el Reinado Nacional de la Tercera Edad. Las personas que hablan de ella sonríen con solo recordarla e insisten en que ir a la plaza del Restrepo y no conocer a la Reina es como no haber conocido la plaza.

Desde que inició la plaza, incluso cuando no había infraestructura física y los vendedores tenían locales improvisados en un lote, La reina llegaba a trabajar a su granero con tacones y vestidos elegantes.

“¡Con tacones!” expresa sorprendida su hija Esperanza, quien trabaja con su mamá desde que tenía 10 años y quien no sería capaz de trabajar diariamente con zapatos altos. Esperanza atiende de domingo a domingo el local “aquí se trabajan 362 días en el año y solo se descansa tres días en el año. El 1 de enero, el 25 de diciembre y el viernes santo”.

Doña Mercedes tuvo 5 hijos (cuatro mujeres y un hombre) de los cuales dos de sus hijas heredaron el negocio y la tradición gastronómica principal de la familia y de esta plaza: las ensaladas de frutas (conozca la receta).

Su hija Esperanza recuerda que en medio de sus juegos infantiles, llegaban los camiones que proveían frutas, verduras y granos de los municipios cercanos y se vendían en el terreno donde actualmente está ubicada la plaza. “La EDIS -Empresa Distrital de Servicios Públicos- llegó en 1.965 y construyó la plaza. La construcción fue inaugurada un año después por el alcalde del momento Virgilio Barco. Mi mami tiene una foto con él y la guarda como un tesoro”.

esperanzafruteria
Foto: Fabricio Galindo

La reina mantuvo durante 15 años su granero pero cuenta su hija que en la medida que iniciaron a llegar los supermercados grandes a la ciudad, las ventas iniciaron a bajar drásticamente. “Mi mamá vendió el local y se fue a pasear en un tour por toda Europa. Cuando regresó estaba decidida a montar una frutería”.

Las ventas aumentaron y gradualmente los vendedores iniciaron a cambiar sus locales de graneros a ventas de ensaladas de frutas. Actualmente existen 25 locales especializados en este plato y la plaza ha logrado posicionarse como el mejor lugar de Bogotá para deleitarse con una ensalada de frutas. Hay de diferentes tamaños y precios desde 5 mil (2USD) pesos hasta 8 mil (3USD).

En el mismo local los visitantes también pueden encontrar jugos naturales y el famoso berraquillo. “El berraquillo lleva cangrejo, langosta, ostras, vino, sabajón, brandy, cola granulada, chocolisto, miel de abejas, leche, borojo, huevo de embrión de pato. Todo se licúa y queda como una malteada” explica Esperanza. Es una bebida que cuesta 10 mil pesos colombianos (4USD) y tiene dones afrodisiacos.

Doña Mercedes ya no atiende el local, pero va todos los días a la plaza. Su vida está allí. “Mi mamá es una mujer de protocolo. Ella viene todos los días a hablar con todo el mundo. Los clientes ya la buscan porque pueden charlar con ella y además los atiende personalizadamente. Ahora le duele mucho los pies, porque ella siempre se venía a trabajar elegante y con tacones”.

Los visitantes del local son en su mayoría jóvenes que vuelven a recordar las tradiciones gastronómicas que sus padres les inculcaron. “Los jóvenes vienen y me dicen que ellos venían a comer ensalada cuando eran niños y se acuerdan de mi. Pero yo con tanta gente no recuerdo y empiezo a preguntarles “cuál es su papá? Cómo era? Para traer los recuerdos a mi mente.” cuenta Esperanza.

Gracias a la tradición de La Reina, la familia Velandia Zamora ha salido adelante y ha podido sacar a sus hijos profesionales. Su hija Esperanza se despierta todos los días feliz de ir a trabajar a la plaza pues no se imagina quedándose en la casa aburrida. Y termina invitando a visitar la plaza porque “aquí nunca se le dice al cliente que no hay. Siempre se les consigue todo lo que pidan”.

VOLVER